13 jul. 2008

Daría Barbate en la Expo Zaragoza

(Nuestra incansable Daría no para, después del Sonar de Barcelona, ahora nos envía su crónica desde Zaragoza, donde nos devela entresijos y chapuzas de la fastuosa Expo Universal)

En noviembre pasado, en mi veinticuatro cumpleaños, celebré una fiesta. La idea era mostrar mi propio cuerpo como mercancía susceptible de ser devorada, en la línea de la escuela de Frankfurt. Me puse Adornos de espuma de foie en los costados: mis amigos lamían mi costado derecho, mis amigas mi costado izquierdo.
Aunque sólo queríamos divertirnos, lo cierto es que creo que en esta pequeña intervención doméstica queda meridianamente claro el potencial del espectáculo para extender un mensaje trivial, el que sea. “Cómeme el costado” o “por un futuro sostenible”. Este último, el sostenible, es el mensaje del penoso espectáculo de la Exposición Internacional de Zaragoza 2008, que presencié la pasada semana.
La sociedad ExpoZaragoza, una entidad pública que se privatizará a partir de marzo de 2009, ha montado en un meandro del Ebro una especie de centro comercial para difundir el último mantra del sistema mundial: “agua y desarrollo sostenible”. Una obviedad maltusiana, la de la escasez de los recursos, convertida en eslogan ecuménico sin gancho. El Pabellón de España es como Mango, el Mega-Acuario es como Zara. La topografía de centro comercial se repite minuciosamente, como pude comprobar ante la gran mole de la Torre del Agua, idéntica al último Corte Inglés de cualquier ciudad española. La única diferencia es que en vez de un McDonald’s se exhibe la última ocurrencia megalómana del arquitecto-estrella de turno: en este caso, el Pabellón-Puente de Zaha Hadid, probablemente la única iraquí que se está forrando en el último lustro. Según mis fuentes entre los ingenieros responsables -nunca he renegado de la eficacia de mis minifaldas para soltar algunas lenguas- la ejecución de este puente fue tan chapuza que muchos de los cálculos de estructuras se tuvieron que improvisar. En todo caso, la Exposición sólo sirve para exponer la misma repetición imbécil en las pantallas de plasma de los pabellones-escaparate de las naciones o de las comunidades autónomas: cuidado al estirar de la cadena. El agua es tu amiga.
Tan sólo se os escapa un detalle, tecnócratas formados en el extranjero (en el mejor de los casos), capitostes administrativos, oligarcas del complejo industrial-estatal: queremos decidir, no tragarnos un publirreportaje.

1 comentario:

Pablo dijo...

Circulen. Otra crítica (ahora de un científico) que deja con el culo expuesto a la Expo:

http://javarm.blogalia.com/historias/59272