8 jul. 2008

Daria Barbate en el Sonar

El Sonar de este año ha sido igual que el del 2003, que son las dos veces en las que yo he estado. Las mismas pintas, las mismas músicas… Lo único que ha cambiado son las exposiciones del Sonar diurno. En el 2003 recuerdo muchas proyecciones; este año, lo que había era muchos ordenadores, y cada cual navegaba a su aire. La atomización del colectivo, la fragmentación del publico, el principium indivuationis schopenhaueriano materializado en el adjetivo “personal” de La Máquina … Se podrían decir muchas cosas. Me las ahorraré todas.

Eso de que el techno es innovador es un camelo. La novedad, en general, es un fenómeno “puntuado”, que diría Stephen Jay Gould: sólo aparece brevemente, fracturando periodos de estancamiento. La música popular estaba estancada antes de Kraftwerk, sin duda, y lo está desde entonces. No es que Kraftwerk fueran unas lumbreras: sus melodías son bromas que cansan a la cuarta, y la producción es siempre lo mismo. Pero tuvieron suerte, estaban donde debían y eran avispados.

No me quiero convertir en la Risto Mejide de Bostezo (por cierto, el “Libro de Estilo del Colaborador” repartido por Walter exige ‘mestizar la alta cultura con referencias frikis (sic), en proporción de 2 a 1 por párrafo’) pero llama la atención el aborregamiento del colectivo musical mundial en el último cuarto de siglo. Me da la sensación de que los músicos sufren una especie de retraso cognitivo cultural, una lamentable incapacidad para evolucionar al ritmo de otras actividades humanas. Cualquier tipo de acontecimiento musical despierta, con suerte, el mismo tipo de emociones que las Eurocopas y los Nadales, una especie de euforia tonta que inhibe la comunicación verbal hasta diez horas después de sufrir sus efectos. Improbables lectores, ahorrad dinero y curiosidad: el Sonar del año que viene -no hace falta confiar en agujeros negros en el espacio-tiempo para predecirlo- será tan banal e idiota como el de éste.

4 comentarios:

Pablo dijo...

Uy, lo que ha escrito. Precisamente estaba con el nº 10 de Replicante (La vida sin música es un error, Nietzche) y me estaba dando cuenta de que el estancado soy yo, no los músicos. Necesitaría más dinero que Lord Byron para viajar y más esclavos que Platón para escuchar toda la música que debo o quiero. En cuanto a alta cultura y frikismo: ¿dónde está la delgada línea roja?

Annita Alexándrova dijo...

Mmmm ¿qué es el Sonar? vale, ya lo miro en Google...

Annita Alexándrova dijo...

En mi "post" anterior donde dice vale, debería decir: Vale.

Sorry.

Daria Barbate dijo...

Hola Pablo y Annita! La verdad es que yo sólo lanzo boutades cuando estoy estreñida, y ese día del Sonar tenía un atasco que ni la Ingrid Betancourt tras una dieta de 6 años de fibra selvática. No os lo toméis too seriously, besos!