15 feb. 2008

Ricky Rubio, que cumplirá 25 años en el 2015

Sergeij Iovaisha
"Nadie sabe muy bien qué habrás visto por entonces, si descomponerse el mundo hecho confeti, si algún eufórico Apocalipsis del comercio o la mera continuación cotidiana de nuestras desdichas. Habrás alzado copas probablemente, lucido las preceptivas medallas, saludado desde las portadas con tu gesto de niño sabio, o quién sabe, de campeón anciano prematuro. Te habrás acomodado en los Estados Unidos, tal vez, rodeado de desiertos y rascacielos, de lustrosas animadoras, temporeros, hamburguesas, aeropuertos. Casi da miedo pensarlo, Ricky Rubio, será el año 2015 y tú tan sólo tendrás veinticinco años. Ya podrás hablar con la prensa, defenderte con la consabida retahíla de evidencias ante periodistas también empeñados u obligados a preguntar lo mismo. Ya habrás disputado –honrando a Zeus, a la patria (¿cuál?) o al dinero –algunos Juegos Olímpicos o varios, con los éxitos, con los anuncios publicitarios, con las desgracias. Habrás conocido –ójala no—algún contratiempo físico y también con certeza algún amor equilibrado, hogareño o alguna deportiva decepción. Y sentirás el peso de la historia sin duda, con los ilustres nombres a los que te compararán constantemente, con engreídos ídolos que crecerán en la memoria y otros héroes anónimos disputándose el olvido. Se te disputarán también a ti las grandes marcas con homicida desvelo, con promesas desmesuradas de proyección, pensiones, salud en los tobillos, sueldos eternos. Será el año 2015, y quizás el baloncesto sea lo de menos, una promisión absurdamente infinita o el tiempo medio antes de convertirte en jugador leyenda. Muchos niños en muchos barrios quizás querrán parecerse a ti. Poco debe importarte ahora, Ricky Rubio. Has ganado la Copa del Rey de España, esa nación. Un torneo prestigioso, del mejor baloncesto del mundo. Y con tu club, el que enamoró a toda una generación de niñas, y emociona a toda una generación de viejos. Tu equipo de toda una corta vida, de momento, que tan bien lo merecía, a las órdenes de ese magno Alejandro, que ya algo pactó con el Diablo en no sé que piezas, en no sé que remoto pasado. En fin, ¿qué te importa a ti, Ricky Rubio, si la juventud es eso, sólo pensar siempre “ahora” en ausencia de otros momentos? ¿Y a nosotros, que a lo mejor no nos toca ni siquiera vivir?"

No hay comentarios: