28 oct. 2008

El lenguaje como sospecha

Leo un subtitulo en la página 14 de El País de hoy: "El derrumbe de parte de la valla hace temer nuevos asaltos de sin papeles". ¿Temer? ¿Asaltos? Eso es criminalizar a unas personas por el "delito" de ir buscándose la vida. No me gustaría estar en su pellejo y ya creo que es bastante sufrimiento de su parte para que encima sean temidos y acusados gratuitamente de asaltantes.

2 comentarios:

Viktor Gómez dijo...

En la "Genealogía de las vallas" ya aborda este asunto Arturo Borra. No solo aislamos, encarcelamos o ponemos vallas a los empobrecidos sino que además les damos el sin parangón título de "amenaza". vamos, que les ponemos en hambruna tesitura, les dejamos en analfabética desnudez y si osan buscarse la vida, saltar a nuestra vera, les inculpamos de agresivos y voraces criminales. -¿Cómo no piden perdón y prometen no volver por las andadas?- pregunta indignado el bienpensante.

¿de parte de quien deberá ponerse el poeta? Roque Dalton, más actual que nunca.

Anónimo dijo...

Nosotros mismos nos aislamos refugiándonos en nuestro propio hogar, nos encarcelamos con rejas en las ventanas y vallas a modo de paredes con puertas (generalmente cerradas con llave) protegiéndonos de "amenazas".
Todo está muy bien, pero cada noche, tú y yo, volvemos al calor de nuestro hogar y PUM cerramos la puerta, y el "sin papeles" se queda fuera, los empobrecidos se quedan fuera, lo que para tí son tus amenazas se quedan fuera...
En fín..cena algo caliente, cierra la puerta con llave y apaga la luz.
Ha sido un día duro y "tengo" donde dormir.
Hoy, nadie permite saltar a la vera de nadie porque es ya en sí una amenaza.
Con cariño Viktor.
Nónimo Nonimato