8 oct. 2008

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Cuando en el tejado donde se dilucidan los grandes momentos (aquí en oficinas Bostezo) aprendas a concebir el más estrepitoso de los fracasos supondrás que el más descabellado de los sueños resulta siempre el más edificante de los desaciertos si nos atenemos, en el mejor de los casos, al más osado de los intentos.

3 comentarios:

Pablo dijo...

Pues sí que os veo animados, sí. Me recordáis a estos cabroncetes antes de los exámenes, que se lo llevaban todo chapado y decían que no tenían ni idea. Luego, con las notas, daba ganas de ostiarles. Sin h.

Viktor Gómez dijo...

Si no hubiese riesgo de fracaso
si no se arriesgase médula y son,
tambor y botonadura,
ni merecerías el título de soñadores
ni ganarías de vez en vez, entre derrotas, unos poquísimos pero leales lectores.

Un abrazo grande

V

Anónimo dijo...

OS ENVIO UN ABRAZO.

Nónimo Nonimato.