9 abr. 2008

Tan cerca, tan lejos

Cuarenta y cinco minutos separan el aeropuerto de Barcelona y el de Árgel, una distancia temporal que disminuye a casi la mitad desde el de Alicante al de Orán. Aún así, nos tragamos la idea de que las sociedades magrebís son lejanas, inhóspitas, ajenas a la nuestra. Un desconocimiento mutuo que nos hace pensar que están más lejos de lo que realmente están.
Mis primeras impresiones argelinas son las de una sociedad que se mueve entre la influencia francesa de una clase formada que mira más a Europa que al sur del país (en muchos de sus rincones, Argel no es tan diferente de Marsella o Niza) y la arabización que algunos sectores conservadores pretenden instalar en el seno de la sociedad. En el medio se mueve la gran mayoría de la población que, como siempre, no cuenta con el eco de los medios de comunicación occidentales, que prefieren alimentar una sensación de pánico extremista y odio al occidental. Transcribo una cita de Neil Postman: "Nosotros no vemos la realidad tal y como es, sino que la vemos a través de nuestros lenguajes. Y esos lenguajes son nuestros medios de comunicación. Los medios son nuestras metáforas. Y las metáforas crean el contenido de nuestra cultura"... Islamismo, fundamentalismo, musulmanes, integristas, árabes, magrebies,.. conceptos ambiguos que utilizamos alegremente sin caer en sus matices diferenciales, por lo que los acabamos vaciando de su contenido semiótico.
Argelia es como ese vecino de la puerta de enfrente al que juzgamos como extraño porque somos incapaces de acercanos a él y conocerlo, por lo que acabamos definiéndolo con estereotipos y prejuicios. También podría intentarlo él, pero piensa que los extraños somos nosotros. Mutua ignorancia: desconocimiento mutuo: miedo compartido.

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